Quizá sin alma…

gata luna

La noche era fría, demasiado para pasarla vagando, pero necesitaba aire, aprovecho un descuido y saltó fuera, siempre el mismo descuido, siempre la misma oportunidad, siempre ella, deslizándose cerca pero sin llegar a tocarlo, era un murmullo, el de su garra, siempre atenta a él, siempre cercándolo pero sin atraparlo, dejándose ver para no ser vista, era su sombra, la sombra que ella misma había proyectado, ese otro ser que los otros creían conocer aún en días nublados, pero la trama de la vida le había enseñado a tejer su propio manto, difícil saber o encontrarla si ella no quería, a menudo, su mirada casi podía delatarla, pero entonces, tomaba la sonrisa prestada a un recuerdo y zas, en un salto cambiaba de tejado, en ese instante aquellos que la rodeaban con una tímida sonrisa la miraban en un saludo desubicado…

¿Quien era?, ¿quien era ella?,¿por que sus lágrimas se contraían siempre en una mueca cercana a una sonrisa rota?, ¿por que su alma demasiado quebrada no podía encontrar aquella otra pieza?, ¿por que tanto silencio roto en aullidos que no clamaban?, ¿por que otra noche?, ¿por que otra madrugada?

Sí, soy yo, de nuevo mi zarpa acaricia el viento que besará tus labios al amanecerte en mi, si, soy yo, una noche más renuncio a sus brazos y a su abrazo, otra noche me entrego a ti, sombra que oculta mi sueño detrás de cada cornisa, silueta de un cuerpo no hallado donde se recluyen delitos y deseos de tiempos presentes y pasados, sí, es de nuevo mi garra la que te acaricia, es mi deambular silencioso el que se esconde entre estruendos de vida que en ficciones arrasan lo que los otros creen ver, yo que soy una sin alma desde que se perdió la mía de tanto jugarla, apostarla y perderla de vida, yo que he decidido dejarme vivir y arrastrarme a otro rincón, donde esa soledad mía, tan concurrida, como dice el poeta, se espanta de la mueca que ha sido la partida, sí, soy yo, la gata que ocultó un día el dolor detrás de una sonrisa a ti debida o en ti hallada, ese otro ser o cientos de seres que han paseado por mi alma que ya no es, y es que el mundo pesa, la vida pesa, la sonrisa agota, pero la garra que a ella se aferra, siempre encontrará una calle más, una vida mas que desconocida no sepa que quizá, solo quizá, de tanto jugar un día perdió su alma.

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