Danzándote II

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Se pasea nerviosa y se mira en el espejo por enésima vez, una falda ajustada años cincuenta parece su segunda piel, una camisa negra semitransparente abierta para dejar ver todo su escote enmarcado por el corsé que oprime su cintura al extremo y eleva sus pechos, medias de rejilla, esas son obligatorias, tacones de quince centimetros, rojos como sus labios, la máscara en la mano.

El teléfono vibra, lee un escueto mensaje, abre. Obedece la primera orden y enseguida sabe que no viene solo, un ruido femenino delata compañia, los espera en la puerta, al llegar les cede el paso, cierra la puerta, el la atrae hacia su cuerpo y le muerde los labios, le susurra, “perfecta” y hace las presentaciones.

– Sara, ella es Val, la amiga de la que te hablé.

– Val, Sara, mi pertenencia.

Los papeles han quedado claros, yo soy la que obedezco, su objeto de deseo, ha obviado la palabra, por dentro me enfurece pero no le voy a dar a nadie más placer del pactado y me revisto de una falsa e indiferente sonrisa.

Mira a su invitada:

– ¿Preciosa verdad? Te gusta…

– Sí, lo es.

Los dos me miran golosos y yo me siento como un plato a punto de ser degustado, mi señor se acerca por la espalda, sujeta mis muñecas y le pide a su acompañante que empiece a desnudarme. Ella desabrocha mi camisa lentamente, rozándome, la deja sobré el sofá y sigue con la falda, mientras las manos de Marc sacan mis pechos completamente del corsé y acarician mis pezones, puedo sentir su erección mientras empieza a dar órdenes.

– Muérdelos

Y mientras unos dientes comienzan a clavarse, sus dedos se cuelan entre mis muslos para entrar en mí, como siempre, sin preámbulos, gimo a todos los contactos que estoy recibiendo, no puedo hacer más, ya me han puesto mi esclava y mi collar y se su significado, tras un tiempo de jugueteo alli de pie, viene otra orden, a mi me la da tirando del collar y arrodillandome, a ella de voz.

– Diviertete, puedes hacer lo que quieras, pero no la desconcentres de la tarea que tiene en su boca.

Me da de beber de nuevo y sin contemplaciones al placer de Val me alza en volandas y me deposita en la cama, sujeta mis manos y mis piernas y empiezan a darse un festin, el a ratos para y contempla, creo que le gusta ver el placer que estoy recibiendo de otra mujer, otras veces toma mi pelo y me obliga ver como la besa a ella y la acaricia, las cuerdas se atan y desatan para cambiarme de postura o dejarme libre buscando saciar un nuevo deseo, veo como primero se culmina en ella, mientras me susurra,”siempre dejo los mejores placeres para el final”.

Durante toda la sesión no he recibido más castigo que el de los celos y el sabe que esos arden más en mí que el peso de su pala.

 

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6 Comentarios Agrega el tuyo

    1. hilosfinitos dice:

      Gracias!! Muacks 😃

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  1. inyesta dice:

    No hay peor castigo 💔😪

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    1. hilosfinitos dice:

      El mas doloroso… Besos cariño 😘😘😘

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  2. Valeria dice:

    Uy me metí en el papel…, genial!!!

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    1. hilosfinitos dice:

      Pues no salgas mi querida Valeria… La hustoria continuará. Besitos

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