Rapsodia

1010144_298897346929583_1381744416_n

Le pusieron Rapsodia, sí, un poco raro, pero acertaron. Era distinta hasta en la forma de coger un cubierto, a ella le parecía absurdo, pero la gente se fijaba en eso, la verdad es que a Rap, como la llamaban los amigos, todo en este mundo le parecía absurdo, por eso se daba con él de boca desde niña.

Quienes la conocían sentían por ella una mezcla entre amor profundo, envidia, incomprensión, e incluso algunos se ponían tensos en su presencia, ella, los navegaba desde esa mirada siempre a la profundidad, la superficie se le antojaba aburrida si no era para una aislada noche de placer, solo entonces, se dejaba llevar por el envoltorio, y eso sí, los regalos le encantaba abrirlos poco a poco, saboreando cada instante.

Se sentó a horcajadas sobre su último amante, había sido una tarde movidita pero no había sido suficiente, siempre quería más, más era su palabra, más deseo, más sexo, más amor, más besos, más caricias, más juegos, cuando firmaba una piel, su rúbrica se quedaba para siempre latente. Él la miró sonriendo, aquella forma de sonreír llevaba al fondo del océano cualquier capacidad de raciocinio en Rap, con él sus naves celulares se hundían en un deseo que nunca quedaba saciado por demasiado tiempo, él lo sabía y jugaba, ella sufría sus carencias y a veces incluso lloraba.

– Algo me dice que no vas a regresar.

– Me pides demasiado.

– ¿Yo? Te equivocas, yo te doy demasiado, yo estoy siempre.

– Justo es eso, no quiero que estés siempre, necesito saber que no me necesitas.

Se hizo un silencio tenso, Rap iba a levantarse cuando la asió con fuerza y se colocó sobre ella, una rodilla a cada lado de sus caderas, las manos aferrándola por las muñecas, la mirada clavada en sus ojos entre el deseo, la rabia, y una pregunta infinita sin respuesta. Empezó a besarla como hacía siempre, recreándose, ella no luchaba, se dejaba dar el homenaje de despedida, era consciente de los últimos momentos de aquella lengua que se iba posando desde su cuello en cada rincón que se le ofrecía, dominadora y entretenida a la vez, cerró los ojos, quería imaginar su rostro, retenerlo, congelarlo para siempre en un fotograma de aquella loca cabeza suya siempre errante, siempre errónea cuando de amar se trataba. Los orgasmos llegaron en silencio, solo los movimientos de su cuerpo convulso alteraron la noche, ni gemidos, ni suspiros, ni palabras inventadas para momentos como aquel.

El personal del hotel llamó a la policía tras tres días sin poder entrar detrás del “no molesten”.

Él estaba atado a la cama, ella le acercaba un vaso de agua a la boca, los útiles de tatuar esparcidos por la cama y por el suelo, una caja de diazepan, el rostro de ella en el abdomen de su amante, no estaba reposando, le había dejado tatuada su boca lo suficientemente lejos para que su sed nunca se apagara, ese era su castigo, el de ella, un tiempo a la sombra, el suficiente para terminar su siguiente libro de poemas.

Anuncios

3 thoughts on “Rapsodia

  1. Auch! Awesome! 😉

    Is this the real life? 
    Is this just fantasy? 
    Caught in a landside, 
    No escape from reality 
    Open your eyes, 
    Look up to the skies and see, 
    I’m just a poor boy, I need no sympathy, 
    Because I’m easy come, easy go, 
    Little high, little low, 
    Any way the wind blows doesn’t really matter to 
    me, to me 

    Mamaaa, 
    Just killed a man, 

    Le gusta a 1 persona

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s