De aguas

el


No puedo evitar que me lluevas,

cada gota me lleva a ti,

de nuevo nos sudamos en aquella tarde húmeda,

tu deseo abría mi piel para hacerte con mi alma,

hoy tuya,

cada beso de agua que el cielo me regala me baña de tí,

de tus labios ansiosos de mí recorriéndome,

muerdo el labio en un deseo de tenerte que desciende por mi cuerpo,

te miro,

no ver no impide mirar con los ojos que aman,

y yo a ti te amo,

por decreto de tacto y con plusvalía de emociones,

sin espacio o a un océano de espacio y mil kilómetros de tierra,

en el calor que me mora y en el frío de mi piel cuando no la cubres,

y te deseo,

como esa primera copa en una noche para vagabundear poros ajenos,

ni la tormenta me sacia ni el pensarte hoy es suficiente,

que del agua y la sal que nos separan me emborrachaba para beberte tras el desierto de no tenerte,

agua es y agua soy que en ti diluyo mi esencia a líquido elemento que arde,

y aquí,

mirando al infinito gris que hoy me acompaña,

me acaricio tu piel que me descubre de nuevo,

y ruego al sueño que me alcanze para guerrearte y reposarte,

para en ti y de ti poderme saciar,

si es que uno puede dejar de beber del manantial que enloquece todos los sentidos.

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2 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Sensualidad sutil y bella, tu poema, me gustó mucho leerte. Besos a tu alma.

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    1. hilosfinitos dice:

      Gracias María! La belleza de quién inspira, hace bello lo que surge, y no me refiero solo a belleza física… Un abrazo enorme. Besos

      Le gusta a 1 persona

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