La felicidad duele.


¿Dolor?, ¿de qué?, a veces creo que el dolor del alma me abarca entera, y es tan profundo, que brota en torrente hasta la piel y seca la mirada. 

Alma vieja me dijeron, señales de otra vida, daños sufridos que arrastras, y entonces, me pregunto, ¿no me tocaría ya la buena?

Leo en las redes continuos mensajes de positividad obligada, la felicidad está en ti, y miro a mi alrededor, y en mi caso, difícil lo tengo cuando aquellos que deberían amarme o ignorarme se empeñan en someterme a un implacable castigo, de esos que demasiadas veces me dejan sin aire.

Se positivo, me pregunto que dirían los sirios, los iraquis, las mujeres maltratadas desprotegidas, los niños que no tienen no una comida digna al día, ni una a la semana… 

¿Negativa? No, más allá de mi ombligo veo un mundo que estamos arrasando, veo dolor, muerte, violencia, hambre, vejaciones, tortura, silencio obligado… y me gustaría colgarles uno de esos lemas de Facebook u otras redes sociales que quedan tan bien y saber su respuesta.

Claro está, que si uno no se consuela es porque no quiere, quizá aquí, donde el ruido de las terrazas es un drama, o el partido del siglo de cada año llena las mesas de comida y bebida y corta la respiración a unos cuantos millones, queden muy bonitos, o quizá no tanto, sobretodo a las familias que buscan en contenedores y no saben que es el wifi.

No, yo no puedo salvar al mundo, ni siquiera a todos los animales que me gustaría, soy una mil eurista afortunada en el chiringuito de los ricos, donde se asesinan mujeres y niños porque sí, se maltratan y asesinan animales, se odia gratuitamente y sin saber, se muere por recortes sanitarios, se mantiene a políticos ladrones y corruptos, trabajadores mueren asfaltando a más de cuarenta grados, y el sueño de bastantes adolescentes es ser tronista.

Sí, la felicidad está en mí, pero tendría que cerrar los cinco sentidos y no me gusta chocar contra las farolas, porque incluso en ese caso, la felicidad duele. 

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8 thoughts on “La felicidad duele.

  1. Nunca podríamos ser feliz del todo, pero cuando me asomo al mundo y veo cómo se va desmoronando la humanidad, me abrazo a los míos y trato de hacerlos feliz. Y pues me lleno de fe.
    Un abrazo fuerte, linda.

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