Quizá mañana

Voy a cerrar las puertas al ruido,
en silencios de alma,
alzada al columpio de aquellos tiempos dejo fluir minutos.
Supe quién soy hace algunas pieles,
pero no sé donde caminarme,
Escucho el trino de unos pájaros y el canto potente de las gaviotas,
las voces humanas me son ajenas,
siento que este no es el mundo al que pertenezco,
el ruido me encoje y me encierro en mi jaula,
ahí canto en silencio,
donde música no se percibe más allá de mi latido.
Entonces no supe mirarme,
ahora me miro y soy una imagen distorsionada de lo que fui,
el amanecer me perfila y como acuarela pasada de agua el día me desdibuja.
No, ya no pertenezco.
Estoy en tiempo prestado, seguro, de descuento,
y así nado sin olas junto al mar que no puede bañarme.
Erré de nuevo.
Mi pena es un día más de muchos otros.
Ayer recorde tu cuerpo de nuevo junto al mío, aquello fue vida.
Hoy suena un blues de despedida al ayer que se desvanece,
quíza mañana la melodía sea otra,
el mar me bañe y de dos pasos de baile.
Quízá mañana.

Amanecer, si toca.

Me robaste por dentro,
ahí donde escondo lo mas real de mí,
como muñeca de trapo rajaste mis costuras,
quedó fuera parte del relleno,
traté de meterlo de nuevo en mí,
coser sin maña lo agujeros donde dolía el alma,
porque esa, tambien duele a algunos.
Intenté cerrar los ojos a una noche eterna,
no podía,
queria vomitar los besos no dados,
romper a pedazos las caricias heridas,
escupir tu piel atragantada entre mi boca y mi garganta.
No pude.
No se puede romper el aire ni hacer trizas los instantes pasados.
Me senté a la orilla de la playa,
demasiado temprano para casi todo,
quizá demasiado tarde para mí.
Miré los cubos del rompecabezas con ojos de niña,
me faltaban tres piezas,
el mí, el tú y el tiempo perdido.
Tarareé una canción de Serrat y con los primeros turistas huí a mi cueva.
Así llamo yo al rincón en el que permanezco.
Hoy amaneció gris.
Mañana, es una humana ilusión,
solo el universo sabe si abriremos de nuevo los ojos.
Quité la alarma del despertador.