Lo sencillo es amar

Amar es estar siempre, tener aunque sea un segundo, porque cuando amas, estás.
No, el amor ni se ruega, ni se mendiga, el amor se da y se recibe, sin cortapisas, sin dobles juegos. No, no soy nadie para dar lecciones de amor, no me llevo precisamente honores en esa asignatura, nunca supe elegir al ser amado, quizá porque lo que sí siempre supe y sé es amar sin medida, sin corsés, sin traje de domingo, sin ocultismo, a medias tintas.
Amar es luz y no se debe esconder en sombras.
Amar, que bello cuando es de verdad, sin intereses, sin sombras, con generosidad que es la mejor manera y la única que entiendo.
Así que renuévate, ama, con luz y sin sombras y sé tú, siempre tú, y recuerda, el amor se da y recibe generosamente, siempre es tiempo para amar, pero a aquellos que se lo merecen, empezando por nuestro mayor amor, nosotros mismos. Sigamos pues bailando amor en cualquier instante.

Más allá de la tormenta

A veces, aun sin lluvia,
como barco de papel las lágrimas del cielo nos arrastran y en sus charcos nos dejan estancos.
Hoy me dejo balancear,
amaneció en tormenta invisible,
de palabras, de gestos, de otras veces,
esa película demasiadas ocasiones repetida y que quiere hundir tu nave.
Me aferré al mastil,
esa fuerza que me inunda y ni siquiera sé a veces de donde nace,
de mí dicen,
en mí reside,
como esa luz tímida del sol que tras la lluvia se refleja.
Soy espejo y me dejo bañar,
soy aire y respiro,
fuego para arder y agua para seguir a flote.
Entonces pude leerte,
tu palabras emergían del ayer como si hoy fuera,
tomé prestada tu luz,
alumbré mis velas resistentes a los daños,
y ahí en tu mirada,
en el silencio de la palabra que late sin ser pronunciada,
seguí navegando,
quizá el tiempo y los vientos inciertos,
me dejen en tu puerto.

Fotografía: @tonygonzalez8709