Sin aire


Rosa no sabía gritar, por eso, cuando notó los pasos cada vez más próximos a su espalda se desmayó, el pánico se amontonó entre su pecho y su garganta y encarcelado, se bebió su oxigeno hasta asfixiarla. 

El hombre que la seguía era el estanqueró, pagó la tarjeta de transporte, pero se la dejó sobre el mostrador, siempre tenía miedo, por eso no pudo oir las llamadas de aquel hombre, el pánico acumulado la dejó sin dos sentidos, el del grito y el de escucharlo. El exceso la dejó en defecto, cuando él, en un etílico traspiés, paso a mejor vida para los dos. Nadie sabía nada. Todos sabían todo. Ella, incluso frente al ataud, sintió pánico. No se quedó a velarlo, aún creía que podía levantarse. No lloró. No habló. Paseo la muerte de su verdugo como mandaban los cánones. Se silenció. 

No quería morir. No quería encontrarle allá dónde fuera el que deja este mundo. El aire del estanquero pasaba de su boca a sus pulmones, no pudo oir la ambulancia que venía en su rescate. Le pusieron las placas y su cuerpo en una convulsión solto el aire del estanquero y el que se había estancado en su pecho ahogándola. Abrió los ojos. Otros ojos la miraban y acogieron los suyos con una sonrisa. 

– Ha pasado lo peor. No se asuste. La llevamos al hospital.

Sobrevivió, ese día y todos los que le quedaban, porque aquel miedo enquistado en su alma, solo le dejó media sonrisa y media vida, un piso barato en un barrio barato, dos hijos adultos que la compadecían, los vecinos mudos, las calles de ese ayer asfixiante, las cicatrices a la luz de los focos y un café a eso de las seis, cada tarde, con el hombre que le salvó la vida pero que no se atrevió a salvarle el alma. 

El mismo sol, más ilusiones…


Está a punto de marcharse un año intenso, pero si miro hacia atras, sonrío y pienso ¿cual de los míos no lo ha sido? 

Hace un tiempo me definieron con esa palabra, intensa, y debo decir que me encanta. La vida es en gran parte la que nosotros construímos, y la mía no es una excepción.  Me subieron a ese columpio que es vivir y no quise un suave balanceo, siempre he querido empujar y empujar para tocar el cielo… Y se toca, pero cada cielo, tiene a veces sus pequeños infiernos, que son parte de ese juego que entre risas y lágrimas nos mece y que se llama vida.

Os deseo lo más preciado, vida, mucha vida, intensa, con amor, con sonrisas, con abrazos y besos, complicidades, manos enlazadas, tiempos de ruido y de silencios, libros, frases, poemas, os deseo que hagáis de vivir ese instante mágico que es cada instante.

Feliz Año Nuevo 2017

5 Años


Hace cinco años nació este blog; entonces tomaba las riendas de una nueva vida y decidí mostrar lo que había ocultado, mis escritos.

Hoy de nuevo es tiempo de tránsito, de cambios, las nubes y los claros en el horizonte. Tras mucho tiempo de ausencias más o menos buscadas, regresaré al lugar al que pertenezco, donde están los que me aman y amo.

Sé que ha sido un largo periodo de ausencia, y la presencia irá surgiendo, pero en cada escrito dejo el alma y a veces, el alma se recoge y la mía está en ese tránsito a nuevos caminos.

Gracias a todos y cada uno de los que transitan este espacio y se quedan con mis letras, por regalarme lo más preciado, su tiempo.

Ausencia


A veces, el tiempo se para pero el reloj sigue avanzando, un bucle de momentos que no quisieras te atrapan, y pese al amor de los que te aman, las risas, el maquillaje, los tacones, la palabra… Solo el silencio brota de tu pecho. Son esos momentos de vida entre paréntesis, esos pasos lentos sobre una cuerda floja que sabes sin red, ese dolor que se asienta en el estómago, rompe el sueño y clama en tus oídos ese murmullo incesante que agota de piel y alma…

A veces, sí, eres solo silencio que a instantes se interrumpe, cuando el aire te permite respirar.

Com no / Como no


COM NO

Com no somriure a la finestra de la teva boca,

allà on ens trobem de tacte i de paraula per crear nous móns i nous somnis,

com no deixar-se anar tot lliscant per la teva mirada,

la que em recorre de desig i de bellesa,

la que dibuixem a l’aire que ens contempla,

com no,

si el sí a la vida ens omple el paladar de sabors cada vegada en estimar-nos

COMO NO

Como no sonreir en la ventana de tu boca,

allí donde nos encontramos de tacto y de palabra para crear mundos nuevos y sueños nuevos,

como no dejarse ir resbalando por tu mirada,

la que me recorre de deseo y de belleza,

la que dibujamos en el aire que nos contempla,

como no,

si el sí a la vida nos llena el paladar de sabores cada vez que nos amamos.

Vull – Quiero


Vull el teu desitg al camí que recorre la meva esquena quan em dono la volta per mirarte,

la tardor de la teva mirada al coll al besarme quan els teus llavis en miren,

la pell que em dibuixa d’alé i de somriures,

vull cada moment que el temps ens regala per coneixens per dintre,

cada segon etern entre els meus llavis i  les teves paraules que devoran la sabiesa dels meus contorns…

Vull.

Quiero tu deseo en el camino que recorre mi espalda cuando me doy la vuelta para mirarte,

el otoño de tu mirada en mi cuello al besarme cuando tus labios me miran,

tu piel que me dibuja de aliento y de sonrisas,

quiero cada momento que el tiempo nos regala para conocernos por dentro,

cada segundo eterno entre mis labios y tus palabras que devoran la sabiduria de mis contornos…

Quiero.

Reencuentro


Disculpas por las ausencias, pero a veces no puedo evitar ese claro oscuro de Caravaggio, y perderme tras sus sombras… Besos

Me da igual la ausencia o la presencia, me da igual el ritmo de tu historia o la historia sin tu ritmo, me da igual el relato de tu cuento que el cuento de tu relato, el cinismo de tu sonrisa que la sonrisa de tu cinismo, el adios sin dos palabras que la posdata de una carta nunca escrita, me da   igual el rojo de tus entrañas que el negro de tu alma, la verdad de tus historias o las historias reales, me da igual el calor de tu morada que el color de tu derrota, me da igual si ríes o si hablas, que no tanto si de falso te atragantas, me da igual el rencor de las palabras y las palabras que destilan rencores, no me da igual un escoces que uno de garrafa, un buen beso que una boca mal besada, un tinto de crianza que un joven sin solera, una mirada turbia que una mirada profunda, no me da igual lo parco de tu adios ni el adios que trae la parca, pero aquí preparada me acomodo en mis aposentos, por si a ella no le diera igual y a él tampoco y decidieran venir y en ellos encontrarse.