Tres tequilas


No tengo escrúpulos al desearte,

de ti me alimento de puntillas y a bocajarro,

ni dieta de te amo ni restricciones de te deseo,

menú completo de palabras y de hechos,

sube el bajo de mi falda que te esta guiñando el ojo,

y ya que miras, 

cierra la boca en mis pechos,

que te susurro un te quiero,

de espaldas a tus ideas,

me torneas, me moldeo,

ni paja ni cama blanda,

ladrillo, estuco y alambre,

y no se si tu afirmaste,

pero yo no firme nada,

solo te dije al oido,

que volaras a mi cama,

y ahora te tengo dentro,

y te miro complacida,

cayó de nuevo el otoño,

volvimos a la partida,

que estío que estoy viviendo,

de calor y de sequia,

y me humedezco al pensarte,

de aguardiente mis esquinas,

y no te bebes el trago,

y yo me pongo un tequila,

que pasen los días ebrios,

que las noches me agonizan,

cuando detras de unas letras,

aparece tu sonrisa,

y empieza a brotar el agua,

que sin ti no me germina.

Vagabunda en mí


El dolor arde en mis pies y trepa por mis piernas para escapar arrasando mis manos,

sentenciada a arder en mí pido a la noche una tregua para mis ojos cansados,

y allí estas tú, que siempre estás,

me miras desde tu lejanía que temantiene agarrado a mis costillas en un abrazo etereo,

sonríes, no sabes de mi dolor,

te lo he ocultado como lo hago conmigo,

sufriendolo en un cuerpo ajeno porque el mío lo rechaza,

soy una vagabunda en mí,

no sé donde pasearme,

solo sé que quiero un ayer que ahora no tengo y me aferro a tu sonrisa que entonces era de beso,

ahora es de mente,

la creo y la recreo en mis largas noches como antídoto a la desesperación,

y te deseo,

me instalaría en tu piel para crear un hogar nómada de ti a mí,

somos de espacio los dos,

necesitamos bebernos sin ahogarnos pero atragantándonos,

somos de roce y de aire,

de deseo de añoranza para desear más,

de libertad de gestos y opresión de pecho al imaginarnos,

y aqui, yacente, 

recreo tu boca en mí para amortiguar el látigo que me hace las piernas jirones,

creo que no me podré poner en pie,

pero cada día puedo,

creo en ti y en mi,

y cada día sin tacto es un alborozo de sentidos que empuja otro día más,

creo que podré en un par de páginas,

el látigo afloja con un dol de los muchos que ingiero,

y cierro los ojos,

y me voy contigo,

yo noche, tu tarde,

te espero recostada en tu lecho,

ahí no duele,

soy aquella que de cuerpo también podía volar.

La felicidad duele.


¿Dolor?, ¿de qué?, a veces creo que el dolor del alma me abarca entera, y es tan profundo, que brota en torrente hasta la piel y seca la mirada. 

Alma vieja me dijeron, señales de otra vida, daños sufridos que arrastras, y entonces, me pregunto, ¿no me tocaría ya la buena?

Leo en las redes continuos mensajes de positividad obligada, la felicidad está en ti, y miro a mi alrededor, y en mi caso, difícil lo tengo cuando aquellos que deberían amarme o ignorarme se empeñan en someterme a un implacable castigo, de esos que demasiadas veces me dejan sin aire.

Se positivo, me pregunto que dirían los sirios, los iraquis, las mujeres maltratadas desprotegidas, los niños que no tienen no una comida digna al día, ni una a la semana… 

¿Negativa? No, más allá de mi ombligo veo un mundo que estamos arrasando, veo dolor, muerte, violencia, hambre, vejaciones, tortura, silencio obligado… y me gustaría colgarles uno de esos lemas de Facebook u otras redes sociales que quedan tan bien y saber su respuesta.

Claro está, que si uno no se consuela es porque no quiere, quizá aquí, donde el ruido de las terrazas es un drama, o el partido del siglo de cada año llena las mesas de comida y bebida y corta la respiración a unos cuantos millones, queden muy bonitos, o quizá no tanto, sobretodo a las familias que buscan en contenedores y no saben que es el wifi.

No, yo no puedo salvar al mundo, ni siquiera a todos los animales que me gustaría, soy una mil eurista afortunada en el chiringuito de los ricos, donde se asesinan mujeres y niños porque sí, se maltratan y asesinan animales, se odia gratuitamente y sin saber, se muere por recortes sanitarios, se mantiene a políticos ladrones y corruptos, trabajadores mueren asfaltando a más de cuarenta grados, y el sueño de bastantes adolescentes es ser tronista.

Sí, la felicidad está en mí, pero tendría que cerrar los cinco sentidos y no me gusta chocar contra las farolas, porque incluso en ese caso, la felicidad duele. 

Soledades


La vida es un silencio en mitad del ruido ensordecedor de vivir,

es ese instante de soledad en el que nos perdemos  bajo la piel,

solos llegamos y nos vamos,

y pese al contacto, el beso, o la caricia,

cada angustia pesa en nuestro estómago igual que cada felicidad lo revolotea,

tránsito somos al salir del vientre,

seres que no saben dar pasos y que al darlos tropiezan una y otra vez,

quizá para aprender a caer o solo a levantarse,

y nos magullamos, de piel y de alma,

y nos curan, pero necesitamos curarnos,

el abrazo, el beso, la caricia, 

son iodo, tiritas o alcohol,

pero es al final cada célula de nosotros la que decide luchar y vivir,

lo mismo le pasa al corazón o a la mente,

agotados,

solo ellos pueden sanarse,

soledad somos y en soledad nos convertiremos,

y mientras transitas muchedumbres,

ama, rie, toca, salta, baila, acaricia, comparte,

porque el dolor se camufla en nuestro viaje,

y entonces, 

el espejo,

te devolverá tu rostro para sanar tu alma,

y ahí, en ese espacio, 

no caben muchedumbres.

Si quieres


Si quieres me mudo a tu boca,

te visto de labios que pierden carmín,

recorro las olas pisando tus mares,

me arranco los soles que un día me prendí,

desciendo al averno que arde entre tus piernas,

empujo la tierra para poderte amar,

y me escondo detrás de una puerta abierta,

esa que al marcharte dejaste detrás,

colandome entre tu ausencia y tu despedida,

dándole cuerda de piel a tu vida,

si quieres me mudo a tu melancolía,

te acojo en mis senos para reposar,

te dibujo trucos de magia en el cuerpo,

te muerdo, te beso, te abrazo, te vuelvo a besar,

y resucitado en la humedad de mi boca

viajas a mi mundo y te olvidas de pensar.

Si quieres yo quiero y arriesgamos juntos,

si quieres te espero al borde del cielo,

en ese momento de adiós sin caricias,

si quieres de nuevo me lanzo sin miedos,

te credo, te amo y te hundo en mi mar.

Si quieres yo quiero.

De aguas


No puedo evitar que me lluevas,

cada gota me lleva a ti,

de nuevo nos sudamos en aquella tarde húmeda,

tu deseo abría mi piel para hacerte con mi alma,

hoy tuya,

cada beso de agua que el cielo me regala me baña de tí,

de tus labios ansiosos de mí recorriéndome,

muerdo el labio en un deseo de tenerte que desciende por mi cuerpo,

te miro,

no ver no impide mirar con los ojos que aman,

y yo a ti te amo,

por decreto de tacto y con plusvalía de emociones,

sin espacio o a un océano de espacio y mil kilómetros de tierra,

en el calor que me mora y en el frío de mi piel cuando no la cubres,

y te deseo,

como esa primera copa en una noche para vagabundear poros ajenos,

ni la tormenta me sacia ni el pensarte hoy es suficiente,

que del agua y la sal que nos separan me emborrachaba para beberte tras el desierto de no tenerte,

agua es y agua soy que en ti diluyo mi esencia a líquido elemento que arde,

y aquí,

mirando al infinito gris que hoy me acompaña,

me acaricio tu piel que me descubre de nuevo,

y ruego al sueño que me alcanze para guerrearte y reposarte,

para en ti y de ti poderme saciar,

si es que uno puede dejar de beber del manantial que enloquece todos los sentidos.