Poesia

Ser orgasmo

No quiero custodiar tus días,

quiero compartirlos,

no quiero imponer deseos,

me excita provocártelos,

no quiero tenerte ni delante, ni detrás ni al lado,

quiero sernos,

pasear de la mano,

compartir cama y cocina,

leer mientras me miras,

mirarte por el placer de contemplarte,

ser la cortesana de tus anhelos a deshoras,

y que seas el juguete de mis deseos,

para jugarnos juntos,

quiero luz y noche,

quiero paraíso e infierno donde sean nuestras pieles las que arden al tocarse,

quiero ser tu orgasmo de lunes por la mañana y tú almohada de domingo por la tarde,

quiero pronunciarme en cada poro dormida y despierta,

por querer quiero ser y estar,

con cuerpo y con aire que me acaricie susurrando me tus besos,

quiero, y por querer no quiero, amo.

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Poesia

Ser Mujer

Y vamos cayendo,

como soldados de primera línea de batalla,

da igual el modo o la manera,

la crudeza de 2019 está siendo la continuación de un feminicidio que cada día va a más

pero el mundo sigue pese a nuestros miedos y asfixias,

las leyes no se cumplen o nos tratan como carnaza de tiburones sedientos de nuestra sangre,

no hay remedio,

el patriarcado que nos quiere sumisas y silenciadas,

entra en el parlamento con votos de mujer,

pierdo la cabeza ante tanta vergüenza de un siglo XXI,

asentado para muchos más atrás del paleolítico inferior,

nuestra lucha pacífica no tiene respuesta

sordos los oídos del poder ejecutivo y judicial,

ambos anclados en una tradición dónde nadie somos,

¿qué más da otra vida a sus oídos?

solo somos mujeres,

no recuerdan madres, hermanas o hijas

quizá las suyas protegidas bajo su manto no tienen miedo,

yo sí,

vivo en la sordera de la justicia

la voz muda del poder,

y mientras, madres hermanas hijas,

bañan el suelo de este país con su sangre,

que alza banderas y entierra mujeres,

lo primero a grito desbocado,

lo segundo en silencio girando la cara a ese rio de sangre que hoy, como ayer es ser mujer

Poesia

La voz de Sancho

A veces, el sol que más amas,
te ciega y te transporta a un mundo paralelo,
allí dónde la luz brilllara alguna vez,
sombras monstruosas abren sus fauces para engullirte,
y sola, como aquel caballero armado de la Mancha,
luchas contra molinos creyendo que son los túneles oscuros de la muerte que vienen a por ti.
Bendita locura entonces si de ella fuera dueña
pero un Sancho inexistente al tacto vive en mí, y es ėl, en su humildad y pequeña grandeza quién me dice,
no, es la vida, que a veces nos golpea,
nos deja al margen de nosotros mismos por demasiado amor,
y ese amor que no sabe corresponder nuestros amores y agasajos,
convierte en delirio nuestras días,
entonces tras mirar a Sancho,
descabalgo de mi rocin inexistente,
dejo caer la armadura,
lloro por lo que no pudo ser pese a mil heridas,
y miro al sol cegar mis ojos una tarde de primavera,
respiro hondo,
y me confieso y prometo que sigue habiendo motivos,
incluso más allá, de las heridas incurables.

Poesia

De Gris

Luisa, llevaba un tiempo en el color de la nada, tenía dos vestidos grises, y para ella el gris, era el color que no es blanco, no es negro ni llama su color, es el color de lo triste, de lo inacabado, de lo marchito, de lo que no lleva a ninguna parte, como ella, enrocada como pieza de ajedrez en días sin matices, todo iguales, vagando de un dolor a otro, sin más rumbo ni meta que acabar el dolor o que el dolor acabase con ella.
Aquella primavera, desde primeros de abril, se había atravesado en ella como una daga, o mejor, como un machete que la cruzaba de pecho a espalda, dando a su piel el cetrino color de la muerte, y a su alma la anestesia de un opio que parecían esparcir por el aire las amapolas, y el poco aire que había respirado la tenía postrada en si misma en un sin llegar ni de la vida, ni de la muerte. Parecía como si la sala de espera de ambas estuviese saturada de seres como ella, en los umbrales que abren y cierran los interrogantes.
Su cabeza, a ratos podía tenerse por si sola, haciendo un esfuerzo sobrehumano, que luego la dejaba tirada en un rincón repleto de lágrimas que no sabían brotar.
La soledad de Luisa, el ser aquél punto fuera del mapa, entre dos fronteras, la estaba consumiendo de no estar sola.
No, ya no había espacio para ella, su paralelo se había cruzado con el meridiano gris, ese que sin darte cuenta te chupa el alma, y te deja, en un limbo entre la vida y la muerte, ese lugar inexistente, donde todos visten de gris, y no saben si están en las puertas de la vida a punto de abandonarla.
Luisa, tumbada en la cama decidió que aquellos que para otros era vida, decidiera sobre ella, y repleta de la química que dicen que salva del dolor, empezó a mondar su alma, como si fuera una manzana, en silencio, sir aire, sin brisa y con el óxido en las paredes de una habitación viciada.

Poesia

DOLOR

20180928_1444458414271648600009070.jpg¿Por qué dolor me castigas de esta manera?
¿Acaso no tuve ya demasiados castigos?
Las piernas me sujetan mientras tropiezo o me tambaleó, y aún quietas aúllan ante tu inmisericorde presencia.
Los brazos pesan o duerme,
como las manos y dedos con que escribo,
mi mente es una nube de pensamientos que veo a oscuras,
mi ser, un cúmulo de quejidos que entristecen mi alma,
y cada día de este encierro de dolor,
el mundo pesa más y con el la vida
ese vivir que transcurre entre las ventanas que me dicen lo que fuera de esta semi oscuridad acontece,
y casi mejor no saber,
cerrar los ojos y fingir una muerte que el dolor no me deja,
porque día y noche se hace presente para robarme vida y sueños,
quien pudiera pasear por un mar en sol y cálida brisa,
por un campo de espigas y amapolas con los rayos calentando mi ser frío,
pero no, la piedad no existe para nadie,
¿qien soy yo para rogarla?
Y aquí, paciente, asfixiada de mi vida,
solo puedo esperar que el temporal amaine,
y con el mi condena de por vida,
si es que a vivir así, llamarle vida se puede.

 

Poesia

A Besos

Voy a besarte,
no te resistas porque ya sabes que no tengo remedio,
primero el pelo, el que soñé acariciar,
la frente porqué protegería tus días de cualquier daño,
los ojos esas verdades cristalinas dónde me reflejo,
la nariz, por ella respiras para que yo pueda seguir respirándote,
la boco, ¡ay tú boca! esa sonrisa inmensa que me tiene envuelta de locura desde la primera vez,
en ella voy a detenerme la eternidad del inmenso deseo de hacerla mía,
la barbilla, para empezar a jugarte,
el cuello, para que tu piel se erice y empiece a agitarse buscando algo más que besos,
tu pecho, mordiendo con dulzura tus pezones ante tu quejido que deja intuir placer y un tenue dolor,
el ombligo, ahí provocare tu sonrisa y tu carcajada,
bajaré lo justo para que imagines y ansies a la vez para descender por tus piernas y llegar a tus pies,
luego me entretendré en besos subiendo hasta llegar a tu entrepierna,
ahí, tu deseo alzado reclamará mi boca,
besos suaves empezarán a escalarlo,
los labios empezarán a destilar locura al llegar a la cima y tragarte en un beso, sucedido por otro y otro más,
tu placer aumentará mi enajenación por besos desatados,
hasta conseguir beberte ebria ya de besos.
Luego miraré tu rostro parado en una sonrisa,
y dejaré que el tiempo me bese escuchando la música de tu aliento cayendo al reposo,
hasta que seas tú quien empiece a besar.