Rugidos de vida.

 

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Ruge tormenta de vida,

entrega ahora lo que te guardaste,

despliega tus velas de vida para empaparme,

tú, huraña demasiadas veces,

mírame al rostro generosa,

sonríeme sin más mentiras,

entrégame lo que amagaste a mi sed de ti,

túrbame sin abandonarme,

embriágame de ti, vida,

de esos de callejones que anhelo,

de tus de amaneceres turbios de deseo,

de la que me araña y la deseo aún más.

Ruge vida ruge,

susúrrame al oído que aquí permaneces,

tú, de nuevo tú,

fiera que en mí vive,

alma que invadiste,

tierra que sembraste de tormenta y placeres,

ruge, vida, ruge

y te entregaré todos los rincones,

para que de nuevo seas en mí.

 

 

 

 

Tardes húmedas

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La tarde va cayendo perezosa,

es fría, el sol cansado de verano duerme,

tu caricia me despierta,

abro los ojos y un hastío casi perenne cae,

te miro, sonrío, vuelvo a sonreir,

desvelas mis manos dormidas,

que sin pensarlo,

locas se vuelcan a acariciarte,

tocarte, labios, brazos, cuerpo, alma.

Cae la noche, nuestras pieles enredadas no se ven,

las miradas se han quedado en nuestras bocas,

que se recorren húmedas de nosotros,

de ti y de mi,

de esa certeza loca que es amarnos,

así, de repente, como el rocio humedece la mañana,

como esa ola perdida que choca en la playa,

arena que deja amarse para beber tu agua.

Nos llama la madrugada,

en ti reposo, que de tus brazos he brotado,

en mi respiras, dormido en mi boca,

amarnos, así, sin paréntesis ni preambulos,

sólo sentir que podemos cambiar el tiempo y el espacio,

sólo saber que llega el día,

y al caer la tarde, le pediremos al sol que duerma,

que el calor se quema en nuestros cuerpos,

que sólo queremos amarnos.

 

 

 

Declinando cuerpo

Cuerpos-Cristian-English

Cierro los ojos invocando aquel momento,

no lo he vivido, quizá lo habré soñado…

era sonrisa y era regalada,

era de ayer aún sin ser pasado.

Abro los ojos y sigo contigo,

sentado en mi cama, pero nunca has llegado,

revelas imágenes que buscan colores,

desvelas olores que desvisten hábitos.

Y si es ausencia lo que se desea,

y si es presencia lo no deseado,

y si es instante lo que es infinito,

y es sólo inmortal lo que no ha pasado.

Porque me miro y no reconozco,

lo que el espejo me está relatando,

dice que brillo en la luz de tus ojos,

dice que soy la que esculpen tus labios.

Un cuerpo que huye de sus propias razones,

un alma en busca quizá, de otro naufragio,

rendida a tormentas que narran placeres,

siempre a la deriva en tu mar agitado.

Y si es real lo que está en los sueños,

y si es un sueño lo que ya ha pasado,

y si es pasado un futuro eterno,

y solo es recuerdo lo que no ha llegado.

Porque al despertar… lo hago en tu pecho,

él susurra verbos que recrean tus manos,

son verbos prohibidos que sacian anhelos,

y al rozar mi cuerpo se van declinando.

Bocas que miran

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Y llegas y se rompe,

y me miras y te atrapo,

y ya no sé dónde estoy,

sólo sé a dónde vamos.

El caos se desata en tu sonrisa,

la magia de ese beso no planeado,

el alma que opulenta de deseo,

dibuja el frenesí sin ningún trazo.

Y llegas y me pierdo,

y me sumerjo en tus brazos,

y me buscan tus caricias,

y sueñas… ¡mejor! Soñamos.

Ámame de nuevo sin tocarme,

esa caricia que se insinúa en tus labios,

esos ojos que mirando me devoran,

esas manos que me tocan aún sin tacto.

Y te miro con mi boca,

que tus ojos han besado,

y en tu cuerpo me deslizo,

para jugarte sin dados.

Y estás, y broto de luz ayer olvidada,

y estoy, y no zozobras, te dejas mecer de alma,

y soy en ti y sin ti, que de mi soy  cuando en mi eres

porque de pieles somos para mirarnos de boca.

Solo como te amo

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Sólo quiero amarte como te amo,

con los días,

en que cada mirada es un fotograma de ti,

con las noches,

en que cada sueño me lleva a tu vida,

con las dudas,

en que cada tenerte y no es otro espacio de tiempo en ti,

con la locura,

esa que me recorre y es la pasión en la que soy amándote.

Sólo quiero amarte como te amo,

porque de otra manera no sería en ti,

sería en otro,

porque en otro momento no sería hoy,

y no seria,

porque en otras manos no serias tú,

y sólo las tuyas pueden ser en mi cuerpo.

Sólo quiero amarte como te amo,

a pequeños momentos de cielo,

a segundos que saben a horas,

a bocados que sacian mis sueños,

a vacíos de duelo en las sombras.

Y si te amo es así sin medidas,

que me ciñan a un cuerpo de doma,

que me digan cuando no adorarte

que me impongan placeres a horas.

Sólo quiero amarte como te amo,

sin reservas, ni citas, ni alforjas

con deseos que un día no fueron

con palabras que fueron de otras.

Sólo quiero amarte como te amo,

y no puede ser en otra hora,

porque en esta me acunan tus besos

que no saben si son pero son ahora

Vida sin rio

Mujer playa

Recorriendo meandros me abordo,

rio que fue corriente desbordada, ahora seco,

que tierra aquella que te absorbe y deforma para hacerte rio muerto,

tierra traidora a la vida que es,

tierra que ofende a la madre que crea,

tierra rota que pare venenos que ahogan o ahorcan,

tierra parida de miedos, vencida de odios, podrida de horas…

Y salto el recodo que me llevó a vararme de lodo muerto,

leve corriente arrastra mis alas mojadas,

alas que remos ahora, despacio, dejan atrás ese fango oscuro,

lluvia, gotas de lluvia que limpian dolores de alma casi rota,

bajo despacio, al fondo, el rio, parece que abre su boca,

me preparo, vómito de vida,

salgo, salgo a un mar donde de nuevo tengo palabras,

miro, toco, sonrío de agua, fuego,tierra aire,

miro atrás, no, ya no quiero mirar más,

ruido, solo quiero ruido,

calor y frío de vida, mar que me baña,

adios a tierra yerma anclada,

adios cicuta que mata sin abandonar cuerpo,

adios lenta prisión que deja inconsciente el alma.

Sin miradas

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Tierra que trémula bajo sus pies se derrota,

pasos, huellas, instantes que casi nacen en pasado,

fuimos nosotros aquellos que dejamos camino equívoco,

tu me mirabas sin ver y yo te veía aún sin mirar,

que de mirar ya no era tiempo, y el ver,

el ver es la imagen que tiene miedo de la mirada,

y tu y yo eramos ver porque no aprendimos a mirarnos,

nunca supimos hallarnos en un mundo que compartíamos de soslayo,

sin saber, casi sin querer, porque no queríamos llenarnos los pies de fango,

las manos de horas de caricias o de lagrimas,

del lodo que deja el alma a veces,

esas veces que te arriesgas,

esas veces que sin cordura amas y te embarras,

y miras al otro, que te limpia con la mirada,

con la sonrisa al ver tu rostro o siquiera imaginarlo,

no, tu y yo ni mar, ni tierra, ni fango,

tu y yo derrota de miedos desbordados,

tu y yo huella que no sabe ser,

que no sabe amar, que no sabe de alma…