Solo como te amo

1604554_753607841351625_6726760025049916980_n

Sólo quiero amarte como te amo,

con los días,

en que cada mirada es un fotograma de ti,

con las noches,

en que cada sueño me lleva a tu vida,

con las dudas,

en que cada tenerte y no es otro espacio de tiempo en ti,

con la locura,

esa que me recorre y es la pasión en la que soy amándote.

Sólo quiero amarte como te amo,

porque de otra manera no sería en ti,

sería en otro,

porque en otro momento no sería hoy,

y no seria,

porque en otras manos no serias tú,

y sólo las tuyas pueden ser en mi cuerpo.

Sólo quiero amarte como te amo,

a pequeños momentos de cielo,

a segundos que saben a horas,

a bocados que sacian mis sueños,

a vacíos de duelo en las sombras.

Y si te amo es así sin medidas,

que me ciñan a un cuerpo de doma,

que me digan cuando no adorarte

que me impongan placeres a horas.

Sólo quiero amarte como te amo,

sin reservas, ni citas, ni alforjas

con deseos que un día no fueron

con palabras que fueron de otras.

Sólo quiero amarte como te amo,

y no puede ser en otra hora,

porque en esta me acunan tus besos

que no saben si son pero son ahora

Vida sin rio

Mujer playa

Recorriendo meandros me abordo,

rio que fue corriente desbordada, ahora seco,

que tierra aquella que te absorbe y deforma para hacerte rio muerto,

tierra traidora a la vida que es,

tierra que ofende a la madre que crea,

tierra rota que pare venenos que ahogan o ahorcan,

tierra parida de miedos, vencida de odios, podrida de horas…

Y salto el recodo que me llevó a vararme de lodo muerto,

leve corriente arrastra mis alas mojadas,

alas que remos ahora, despacio, dejan atrás ese fango oscuro,

lluvia, gotas de lluvia que limpian dolores de alma casi rota,

bajo despacio, al fondo, el rio, parece que abre su boca,

me preparo, vómito de vida,

salgo, salgo a un mar donde de nuevo tengo palabras,

miro, toco, sonrío de agua, fuego,tierra aire,

miro atrás, no, ya no quiero mirar más,

ruido, solo quiero ruido,

calor y frío de vida, mar que me baña,

adios a tierra yerma anclada,

adios cicuta que mata sin abandonar cuerpo,

adios lenta prisión que deja inconsciente el alma.

Sin miradas

10150699_695958523778871_4609873728999325671_n

 

Tierra que trémula bajo sus pies se derrota,

pasos, huellas, instantes que casi nacen en pasado,

fuimos nosotros aquellos que dejamos camino equívoco,

tu me mirabas sin ver y yo te veía aún sin mirar,

que de mirar ya no era tiempo, y el ver,

el ver es la imagen que tiene miedo de la mirada,

y tu y yo eramos ver porque no aprendimos a mirarnos,

nunca supimos hallarnos en un mundo que compartíamos de soslayo,

sin saber, casi sin querer, porque no queríamos llenarnos los pies de fango,

las manos de horas de caricias o de lagrimas,

del lodo que deja el alma a veces,

esas veces que te arriesgas,

esas veces que sin cordura amas y te embarras,

y miras al otro, que te limpia con la mirada,

con la sonrisa al ver tu rostro o siquiera imaginarlo,

no, tu y yo ni mar, ni tierra, ni fango,

tu y yo derrota de miedos desbordados,

tu y yo huella que no sabe ser,

que no sabe amar, que no sabe de alma…

Error en un paso

Knight_Sleepless_03

-Demos un paseo

-¿Dónde?

-Donde nos lleve

-¿Quién?

-El paseo

-Demos entonces

Entrelazaron sus manos en silencio, no se miraban, miraban al futuro, o miraban a un punto donde nada se definía, en aquel momento no querían definirse, solo se respiraban y dejaban acariciar por aquel aire frío de principios de primavera, no se habían planteado nada, decidieron quedar la noche anterior un poco al azar, se conocían de unas cuantas conversaciones, besos de saludo y palabras casi sin sentido, y sin planteárselo y tras mirarse a los ojos unos instantes habían amanecido juntos sin extrañarse, no extrañaron su mirada, ya no extrañaban sus cuerpos los conocieron  de madrugada, los recorrieron en la oscuridad, los volvieron a presentar con el amanecer, no extrañaban sus sonrisas habían compartido muchas aquella noche, solo se dejaron llevar a una taza de café, a una complicidad no buscada, y a un paseo sin más destino que tenerse cerca.

-¿Y?

-¿Y qué?

-Tu, estas distinta.

-¿Yo?

-Sí, tú, hablo contigo, aunque tú pareces no querer.

-Sí claro dime

-¿Qué te diga yo?

-Tú eres la que quieres hablar, ¿no?

-Definitivamente cuando no quieres eres imposible.

-¿Qué no quiero? Yo siempre quiero cariño…

-Ya hablaras…

-Eso nunca dejo de hacerlo, me asfixiaría.

Raquel miraba a Sara entre alucinada, incrédula y enfadada, la estaba apartando de su vida, eso nunca lo había hecho, o eso creía ella, ¿y si había sido solo un decorado más?, ¿de verdad “su amiga” no iba contárselo?, porque de algo estaba segura, había algo que contar, y ella tenía que saberlo.

A media mañana llegaron unas flores, las interceptó al vuelo, eran para Sara, pero iban sin tarjeta.

-¿Y ahora?

-¿Ahora qué?

-Flores

-Flores y una sonrisa…

-A todos nos gusta que nos regalen flores, ¿verdad María?

María asintió divertida con la cabeza, le encantaba ver a Raquel sufriendo de aquella manera, ella, ese individuo que existe en todos los centros de trabajo del mundo, ese ser que quiere siempre saber más para contar más, ese ser que desconoce el significado de la palabra secreto, ese ser que vive las vidas de los demás porque un día se olvidó  que era mejor vivir la propia.

-Pero sabes de quien son.

-Imagino.

-¿Tú te llamas mi amiga?

-No, creo que nunca he hecho eso.

-Pero…

-Raquel, déjalo, somos compañeras, de vez en cuando salimos, te cuento algunas cosas contables y se acabó. No recuerdo que estuvieras cuando…

-¿Cuándo qué?

-Déjalo Raquel

María las miró, su expresión era divertida, le guiñó un ojo a Sara y al pasar junto a ella se acercó a su oído:

-Disfrútalas, sobre todo el agradecimiento de luego.

Aquel día se libró del revoloteo de Raquel alrededor de su mesa, se concentró en los dibujos que debía revisar, tenía una semana para dejarlos sobre la mesa de su jefe, y últimamente no parecía muy contento, con nadie.

-Preciosas

Solo  el sonido de labios mordiéndose y lenguas jugueteando.

-No hay amanecer

-Hubo demasiada madrugada

-Pero no ha sido suficiente mañana, tenemos tiempo.

-Llegaras tarde.

-Nunca es tarde si llegas.

-Entonces tenemos mañana.

Una hora más tarde el teléfono no paraba de sonar, los mensajes se sucedían, pero no había espacio para ellos, diez minutos más tarde cesaron.

-¿Y?

-Seguro que es solo trabajo. Voy a ducharme, es casi mediodía.

-Te acompaño.

El sol bañaba las calles de la ciudad, la casa de Alejandro tenía varias ventajas, una de ellas es que estaba a diez minutos de su oficina en un paseo rápido.

-Llegas tarde

-No tengo horario, me inspiré mejor en casa.

-No estabas en tu casa, te he llamado y saltó el contestador.

-No contesto el teléfono cuando trabajo.

-No traes nada.

-No está terminado.

-No juegues conmigo.

-No, contigo no juego.

Giró un poco la cabeza hacia su izquierda, no le gustaban las reprimendas en público, vio a Raquel, sonreía, María le volvió a guiñar un ojo cómplice, ella se acarició y regresó a la ducha, algo inventaría aquella noche.

De repente recordó el teléfono aullando, fue hacia su mesa, no eran mensajes de trabajo, bueno solo uno, llegas tarde, el resto eran de su madre, tenían una cena familiar y se le había olvidado, le contestó que llegaría tarde.

Dejó pasar el día casi en silencio, intentando escaparse de los demás y de ella misma, tenía una extraña sensación, pero prefería no decir nada, siguió sonriendo, busco su rostro, su cuerpo, sus palabras susurradas y en ellas instaló su día, en aquella toma falsa, terminó la historia, aquel capítulo le había dado algo que brotó de sus manos y dejó que fuera observado. Fue al baño, respiró hondo, empezaba la siguiente toma y esta no iba a tener nada de falsa.

-Lo tengo.

-Déjame ver. Es una broma.

-No, es una realidad, la gente tiene miedo.

-Pero no hace falta recordárselo.

-No hace falta, lo viven cada día, querías realismo, tienes realismo.

-No me gusta.

-¿Te gusta algo últimamente?

-¿Te pasa algo esta semana?

-¿A mí?

-Sí, a ti. Ayer estuviste muy desagradable con Raquel, hoy llegas tarde y ahora esto.

-¿Raquel? No, perdona, no estuve desagradable, estuve sincera, mi vida le importa un cuerno, igual que a ti, y sí, por primera vez en cuatro años he llegado tarde, y ahora dejemos los chismes y nos centramos en el trabajo, si no te importa.

-¿Quieres seguir aquí?

-Pues francamente, me lo estoy planteando.

-¿Qué quieres decir con eso?

-¿Y tú?

-¿Quieres volverme loco?

-Ahora mismo lo único que quiero es que hablemos de trabajo. ¿No te interesa? No hay problema, lo colocaré por ahí, no será la primera vez.

-Quiero algo el jueves

-Tendrás algo el jueves.

Sara regresó a su mesa, faltaba más de una hora para las siete, cerró el portátil, recogió un par de cosas, se puso el abrigo, se colgó el bolso y sin mirar atrás cruzó la puerta de salida.

-¿Estas en casa?

-No, llegaré tarde, pero te he dejado unas llaves en el buzón, está abierto, cógelas.

-Te espero, prepararé algo para cenar, cocinar me desestresa.

-No prepares para mí, será muy tarde.

-¿Algo grave?

-Nada que no pueda solucionarse.

-Despiértame.

-Descansa.

-Lo haré.

No amaneció para los amantes, dos días de vacío, de nadie, los dibujos estaban en el suelo, la cena sin terminar, olía a incienso, un copa casi vacía, un cuerpo sin signos de lucha, dormido en la alfombra del salón, el teléfono no paraba de recibir mensajes, de repente sonó el, fijo, un contestador, una voz, una súplica: “Por favor, abre”. Le encantaba aquella historia.

-Es perfecto, esta marca necesita un revulsivo.

-Todo tuyo, a cambio una mesa y quince días antes de incorporarme.

-¿Por qué?

-¿Por qué no?

Se sentía estupenda, sonrió a su nuevo jefe, firmó el acuerdo y dejó la carpeta, no había nada firmado y tenía algo que entregar.

-Es jueves, no están los dibujos.

-No, no en esta mesa. Te dije como hacerlo. No disimules, otra vez fallaste.

-Qué quieres decir.

-Casi lo consigues.

-¿Consigo qué?

-Asustarme. Pero has sido torpe, te di un crimen de diseño y lo seguiste al pie de la letra, solo cometiste un error, me diste motivos para no asustarme, casi le creo, lo hicisteis muy bien, los tres, pero no fuisteis…

-No sé de qué estás hablando.

-Sí, lo sabes, no lo dicen tus palabras, lo dicen tus ojos, tus gestos. El numerito infumable de amiga de Raquel, tu rechazo apasionado de algo que ni siquiera habías mirado, al menos en ese momento, esa llave en un buzón que no se había dejado, solo fallasteis en algo, sigo siendo tan estúpida como para creer en el amor, y creí, y me dio fuerza, y mi otra realidad me dio la respuesta, sí, me fui a casa, corrijo, tenía cena familiar y cocinar no me desestresa… El resto se lo cuentas a ellos.

-¿Qué resto?

-Tengo una cita en otra firma. Les encantó la verdadera historia. Yo sí que tengo trabajo. No te pudiste resistir a la carpeta…

Se giró con calma, guiñó un ojo cómplice a María, sonrió y se dirigió a unos agentes de paisano.

-Gracias, sé que se salta todo procedimiento, pero lo necesitaba.

Siempre había creído que un buen escote, una maravillosa sonrisa y una mirada cómplice lo podían todo, y sin embargo, aquella era la única vez que lo había practicado.

De cielos y avernos

1920115_1431757257063780_1883616956_n

Y te quise, te amé tanto,

que me escapé de mis manos para tocarte,

y es que antes que tacto eras tú,

el contoneo de tu mirada en mis caderas,

el baile te tu sonrisa en mis labios.

Abandoné mi cuerpo,

mi piel se vistió en la tuya,

porque te quise de alma y de infierno,

de alma en el cielo entre tu cama y tu boca,

de infierno al descender en cada ausencia de ti.

Te quise, te amé tanto que mis manos contaban tu historia en otros cuerpos,

escribí líneas vacías de alma en cada averno sin ti,

y entonces, cuando de nuevo tus dedos bailaban mi espalda,

solo entonces,

cada fuego prendido en nuestra piel,

viajó con mi deseo al único paraíso reconocido,

ese que cada día empieza en cada contorno de ti,

y acaba en cada poro que te beso.

 

 

Atracándonos

10151785_648707065202270_8738029836392006784_n

Y quizá la noche fuera oscura, pero sin ti,

porque en ti la alevosía nocturna se convierte en paraíso,

en ti el pecado lo medito y  premedito,

en ti y de ti culpable me confieso,

no de amarte,no; de adorarte en cada espacio que ocupas.

De noche, día, aire, tierra y fuego;

porque fuego eres en mi que ningún elemento apaga,

en mi llama ululante y brasa susurrante;

en mi suave brisa de mar arribando a mi playa,

que ávida de ti, te lanza amarres donde dejarte amar y volar.

Amar de mi y volar de mi,

que en mi eres porque lo que quieras ser en mi,

y yo de ti, pirata atracándote en ebrias noches para beberme tu deseo.

A ti te abordo para izar mi bandera en tus sueños,

vencedora, bucanera en tu cuerpo y tu alma asaltados y reos de mi.

En mi eres, hombre prisionero a mi entregado,

de tu boca escapa el gesto al que someto mis naves para entregarte mi fortuna;

a ti que en mi piel dibujas mapas de islas y grutas donde amagarte.

Tú, reo entonces, capitán ahora de mi destino,

a ti entrego mis noches, donde mis dedos, luciérnagas en tu piel,

iluminan cada camino en que nos recorremos hasta llevar a puerto nuestras ansias.

 

Renaciendonos

 

10155963_695974923777231_3476954697880072736_n

 

Que tiempo aquel que efímero se escapa y se recuerda,

largos los años de dolor ahora huella del alma cansada de ese tiempo,

aire somos en tierra de la que brotamos para volver a ella,

agua, rompemos un mar de madre para ser hijos de vida regalada,

y ahora somos, miramos y nos miran,

hablamos y nos hablan para un vivir de tacto en pieles, vientos y almas.

Y tú, ¿tú quien eres?

tú que en mi te reflejas para serte y serme,

caricia de un invierno que arrastra primaveras en las que nos seguimos mirando,

yo, yo soy esa que tus ojos recorren para saber,

tú, ese que sin tocar mis dedos dibujan para yacerte en mi tierra,

sí, de tiempo somos, fuimos o seremos,

de tiempo, de días, de horas que escapan entre sombras que se miran,

tú, ser que se acuesta en mi cama para amanecer en mis ojos dormidos,

yo, quizá quimera o deseo perdido en ese vivir que nos arrastra sin tiempo,

efímera en tu boca para ser eterna en una piel de olvido o de recuerdo,

eterna en minutos de deseos que sueñan a ojos abiertos ese instante recreado,

tú, en mi amanecer de luz que de vida llena mis instintos,

yo, esa, la otra, la que se refleja en tu espejo para crearse en ti, de ti que no de otros,

porque no somos de otros, somos tu y yo, el reflejo de un tacto del que renacemos.